Capitulo 6
La distancia es como el viento
“…Nos miramos, hubiéramos querido permanecer
abrazados y...
en cambio con una sonrisa te acompañé por la misma calle
te besé como siempre y te dije dulcemente:
la distancia sabes, es como el viento
apaga el fuego pequeño, pero enciende aquellos grandes…”
en cambio con una sonrisa te acompañé por la misma calle
te besé como siempre y te dije dulcemente:
la distancia sabes, es como el viento
apaga el fuego pequeño, pero enciende aquellos grandes…”
Victoria tenía su mirada perdida
en algún punto del paisaje que se mostraba en el exterior. Parada frente al
ventanal de su oficina, su mente viajaba lejos de ahí e irremediablemente se
topaba con aquellos dolorosos recuerdos que ni todo el tiempo pasado han podido
hacer más llevaderos.
Apretó con fuerza sus puños
cuando su mente le devolvió la imagen de lo que hace solo unos minutos había
visto, Edward e Isabella sonrientes llegando al lugar, malditos por ser tan
felices, malditos por estar enamorados, por un instante pensó que tal vez
estaban fingiendo, pero sabía que aquello no era posible pues las miradas de
amor y devoción que se daban no dejaban lugar a dudas.
Realmente su plan no estaba
funcionando en lo absoluto, trato de ser sutil al principio provocando pequeños
enfrentamientos entre esos dos, que de alguna manera provocaran pequeñas fracciones
en su perfecto mundo, luego decidió sacarle a Jane toda la información
necesaria y que pudiese ser beneficiosa para sus propósitos, pero la vez que
decidió usarla termino por jugar en su contra y por ultimo ayer había soltado
la pequeña bomba de la crisis financiera de la empresa para causar al menos un
disgusto, ella conocía el carácter fuerte de Isabella Swan y como odiaba que la
dejaran al margen de todo, pensó que lo de ayer era algo lo suficientemente
efectivo para que se pelearan, pero obviamente no fue así.
- Maldita sea – Barrio con todas
las cosas que habían en su escritorio.
- Creo que llegue en mal momento
– En ese preciso momento entraba alguien a su oficina.
- Cállate Riley y cierra la
puerta – Él hizo lo que le pidió y se sentó en una de las sillas frente al ahora
vacio escritorio.
- ¿Riley? Debo recordarte que soy
James Jones, pese a lo ridículo que suena, ese soy yo estos días cariño – Le dio
una sonrisa sin humor.
- Nada está resultando como esperaba
– Camino de un lado a otro moviendo teatralmente las manos.
- Acaso esperabas que ya
estuvieran por divorciarse.
- No lo sé, pero parecen cada día
más enamorados y hemos venido justamente a lo contrario.
- Bueno al menos Bella no viene
cada día a la oficina, eso nos da cierta margen de movimiento y casi podría
asegurar que eso se debe a los celos de Edward – Victoria lo miro fijamente y
algo similar a una sonrisa escapo de sus labios.
- Tienes razón, los celos de
Edward jugaran a nuestro favor. Tenemos que hacer que la desconfianza crezca en
ellos, que se odien, que…- Riley se acercó a ella.
- Calma nena, ya obtendrás tu venganza,
pero piensa fríamente tus pasos – Unieron sus labios sellando un pacto
silencioso.
Edward como cada vez que Bella
estaba en la empresa no deseaba separarse de ella ni un minuto. Ella solo lo
miró interrogante unos instantes hasta darse por vencida, pues su marido
parecía no entender lo que trataba de decirle o preguntarle, mas decidió de
todas maneras hacerlo.
- ¿Qué haces? – Pregunto Bella quien ya estaba enfrascada en su trabajo.
- Estaba pensando – Hablo Edward,
mientras Bella revisaba unos papeles – cumplir una pequeña fantasía – Movió
sugestivamente sus cejas.
- Ni lo sueñes Cullen, aun estoy
enojada contigo.
- En serio, hoy cuando gritabas
mi nombre en la ducha podría creer que ya no estabas para nada enojada conmigo
– Sintió como le lanzaban un lápiz y este llegaba directo a su cara.
- ¿Acaso no tienes trabajo? –
Trato de sonar seria.
- Si mucho, pero necesito algo
así como un … – Se levanto y rodeo el
escritorio de su mujer hasta llegar a donde estaba ella – estimulante.
- Si quieres te pido un red bull
– El rostro de Edward estaba a tan solo unos centímetros del suyo.
- Conozco algo mejor para tener
alas – Choco sus labios con los de su mujer y la beso con fiereza hasta dejarla
sin aliento – Si ya me siento un poco como en el cielo, pero creo que podría
ser mejor si…cumplieras mi fantasía.
Bella solo movió su cabeza
negando y dándole un pequeño beso, le indico que era hora de trabajar. Pese a
su edad Edward hizo el puchero que un niño pequeño al cual le estaban negando
su juguete favorito.
- Vamos amor es solo un momento –
La mirada de su mujer bajo hasta los pantalones de Edward que estaba nuevamente
sentado en su silla.
- ¿Solo un momento? Creo que no estoy interesada – Le dio una
sonrisa coqueta – Amor tengo mucho que hacer y si no me dejas tendré que venir
todos los días de esta semana y reunirme con todos los socios de la empresa –
Al parecer capto el mensaje y se fue nuevamente hasta la silla donde estaba
sentado.
- Eres malvada.
- Si, pero soy tú malvada – Se
levanto y se sentó en su regazo – Prometo que la cumpliremos pronto – Le
murmuro al oído.
Oyó el profundo suspiro que
escapo de los labios de su marido y tuvo que hacer uso de toda su voluntad para
no cumplir su promesa de inmediato. Después de todos esos años seguía
sintiéndose adicta a sus besos y temblando ante su contacto, pero el saberlo
suyo disminuía sus ansiedades y en especial, saber que la amaba tanto como ella
a él.
Edward beso a su mujer una vez
más y se marchó a su oficina, al igual que ella una montaña de trabajo lo
esperaba, así que se puso manos a la obra, deseaba salir lo más temprano que
pudiese para pasar la tarde con las mujeres de su vida.
Sonrió ante la visión de su maravillosa
familia, tomo el portarretrato que estaba sobre su escritorio y las observo,
sus hijas, tan hermosas y felices, acaricio las imagen de cada una de ellas, luego
se quedo embobado mirando a Bella y trazando su rostro con sus dedos, estaba en
eso cuando un sonido lo sobresalto, provocando que el marco cayera al suelo,
causando que el vidrio que lo protegía se quebrara.
- Perdón, interrumpo – Era la conocida
y ya insoportable voz de Victoria.
- ¿Qué sucede? – Ella tenía la increíble
capacidad de ponerlo de mal humor y toda su buena educación dejaba de existir.
- Tú padre no ha hablado contigo –
Edward pensó en varias respuestas, una peor que las otras, pero simplemente negó
con la cabeza – Bueno creo que deberías hablar con él y tu suegro – Estaba por
marcharse – También deberías comprar un nuevo portarretrato – Se marcho con una
sonrisa en los labios.
Se llevó las manos al cabello y luego presiono
el puente de la nariz para evitar gritar de pura frustración. Algo había en
aquella mujer que no le gustaba y lo que más deseaba era desapareciera de su
vida. Con rapidez se levanto de su lugar y se fue hasta la oficina de su padre,
debía hablar con él y buscar la manera de sacar a los Jones de su vida.
Bella le dejó un mensaje a Edward
con su secretaria, no quiso interrumpir la reunión que este tenía con su padre,
además iba con retraso a si cita con Alice y sabía perfectamente que aquello no
le gustaría en lo más mínimo a su cuñada.
Le pidió al chofer de la empresa
que la llevara y le indico que le avisaría si lo necesitaba. Al entrar al lugar
vio que Alice ya estaba en una de las mesas y tomaba un vaso de jugo. Bella la
saludo sonriente esperando que se evitara el discurso de la impuntualidad. Al parecer
lo logro porque solo movió su cabeza y le devolvió la sonrisa.
- ¿Qué bebes? – Era necesario
romper el hielo.
- Un jugo de frutilla, algo tenía
que hacer mientras te esperaba – No podía salir invicta de sus reclamos.
- Hay mucho trabajo en la oficina
y el tiempo no es suficiente – Mientras platicaban un mesero se acercó hasta
ellas tomando sus pedidos.
- Pensé que ya no ibas a la
oficina.
- Solo voy una par de veces en la
semana, claro si dependiera de tu hermano no volvería a pisar el lugar, al
menos que James desapareciera – Alice no hablo durante algunos segundos, lo que
en tiempo de ella significaba una hora completa, aquello preocupo a Bella -
¿Estas bien?
- Sabes – Miro fijamente a Bella –
Esos Jones no me dan buena espina, no me dan confianza.
- ¿Por qué?
- Bueno luego del comentario tan
acertado de Victoria en la cena de celebración es difícil creer que es buena
persona. Además James….esto te parecerá una locura, pero no me parece que tenga
cara de James.
- ¿Cara de James? Alice no te
entiendo – Bella sonreía por aquella ocurrencia mientras tomaba un poco de
jugo.
- Me refiero a que cuando lo veo,
no me parece que él sea realmente James, no sé me provoca una sensación muy
extraña, además creo que lo he visto en algún lugar….no se parece una locura
¿no?
Bella miro varios segundos a su
cuñada y amiga sin decir palabra alguna, luego solo asintió frente a su pregunta y
ambas rieron captando la atención de varios de los comensales del lugar. El
resto de la comida charlaron de temas mucho más agradables para ellas sus
hijos, sus maridos y los planes de tomas unas vacaciones en familia.
Se separaron al salir y Bella se
fue directamente por sus hijas a la escuela. Vio que su marido le había enviado
un mensaje diciéndole que tardaría en llegar, se sintió un tanto decepcionada
pues habían planeado pasar la tarde con Lizzie y Nessie.
Edward llegó pasada las diez de
la noche, su rostro no podía ocultar el cansancio que sentía y algo más que su
mujer noto apenas cruzo el umbral de su habitación. Lanzo su chaqueta y corbata
lejos, mientras Bella se paraba de la cama e iba a su encuentro.
- ¿Qué sucede amor? – Le dio un
suave beso en los labios, pero cuando intento apartarse él se lo impidió
transformando el roce de sus bocas en algo mucho más demandante. Bella lo dejo
ser pues sabía que aquello lo calmaba, se separaron solo un poco y Edward unió sus
frentes.
- Tengo que irme de viaje – Le dijo
en un susurro.
- No quieres ir – Le respondió
Bella.
- No, no quiero ir y dejarte dos
semanas sola, además tengo que ir con Victoria – Su mujer se alejo de inmediato.
- ¿Qué? ¿Por qué precisamente con
ella? ¿Papá o Carlisle no pueden ir contigo?
- No, es un socio que ella
contacto así que debe ir y yo con ella por decisión de nuestros padres – Un bufido
escapo de sus labios – Maldición – Su mujer pudo notar que verdaderamente
estaba frustrado con eso.
- Calma amor – Se acerco
nuevamente a él y acaricio su pecho – Si tienes que hacerlo – Sintió como
besaba sus cabellos.
- ¿Por qué no vienes conmigo?
- Porque tenemos dos hijas
pequeñas y nuestro compromiso siempre ha sido no dejarlas por mucho tiempo
solas. Además solo serán dos semanas.
-Que fácil lo dices, como si
apenas fuera algo, tan poco te importa – Ahora fue el turno de Edward de
alejarse.
- No seas idiota, sabes que estas
dos semanas sin ti serán insoportables, pero tienes que hacerlo. Si tanto te
molesta puedo ir yo – Le dio la espalda y se cruzo de brazos.
- Perdóname amor, pero no soporto
a Victoria y de solo pensar que tendré que estar cerca de ella dos jodidas
semanas, es una tortura y casi una agonía porque tu no estarás – La abrazo por
atrás hasta sentir su cuerpo contra el suyo.
- Ni se te ocurra estar muy cerca
de ella Cullen o te juro que te transformo en eunuco – Edward dejo a su mujer
frente a él y la beso hasta dejarlas sin respiración.
- Lo juro, pero ahora quiero que aprovechemos
todo el tiempo que nos queda hasta antes de mi viaje – No espero respuesta y la
cargo hasta la cama.
El día del viaje de Edward llego
con demasiada rapidez, ninguna trato de mostrarse triste por la separación,
desayunaron en familia, fueron a dejar a sus hijas al colegio y luego llegaron
al aeropuerto, no se separaron ni un instante y mantuvieron todo ese tiempo sus
manos entrelazadas.
Desde lejos Victoria los
observaba sonriendo de oreja a oreja, se giro para quedar frente a Riley:
- Todo preparado - Le susurro.
- Apenas pongas un pie en el
avión el plan B se pondrá en marcha – Beso su mejilla.
- Perfecto, espero que disfruten
los segundos que les quedan.
Edward beso con fuerza a Bella en
medio del aeropuerto en señal de despedida, se repitieron nuevamente cuanto se
amaban y ella se quedo viendo como su marido partía.
Primero que todo les pido mil millones de disculpas por la tardanza,
pero tuve un bloqueo de aquellos, pero gracias a una inspiradora conversación
con mi querida amiga Joha (una gran autora de FF) he logrado recuperar a la
musa de las ideas!!!! Así que este capítulo se lo dedico a ella y a todas a las
que pacientemente esperaron.
Besos
Lulu XD