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Capitulo final - Sin invitación


Capítulo 24
Hay amores

Inhala….exhala…inspira….suspira.
No dejaba de repetirme aquellas palabras como si de un mantra se tratara. Sabía que podía hacerlo, no tenía duda alguna que el paso que estaba dando era el correcto, eso sumado a que lo estaba dando con la persona que era perfecta para mí.
Trate de regular nuevamente mi respiración y di unos tímidos pasos, cuando me detuve frente al espejo, estuve a punto de tener un pequeño ataque de pánico, mis manos temblaron un poco, mas cuando vi el anillo que descansaba en mi dedo, me reprendí por todo el alboroto que estaba armando.
Además no era la primera vez que pasaba por esto en los últimos meses, recordaba como si fuera ayer lo ocurrido después de la petición de Edward.
- Todavía queda una sorpresa más.
- ¿Qué? – Lo mire sin entenderlo muy bien.
- Esto – Me extendió un sobre.
- ¿Una carta? – Negó con la cabeza - ¿Un telegrama? – Repitió el gesto - ¿Una invitación?
- Que te parece, amor mío, si abres el sobre y sales de dudas.
- Creo que es una buena idea – Cuando lo hice, descubrí que en su interior habían dos boletos de avión – ¿Ya planeaste la luna de miel?
- Más bien la boda.
- ¿La boda?
- Mira el destino.
- ¿Las Vegas? Acaso quieres probar eso de “buena suerte en el amor, mala suerte en el juego”
- No, quiero probar si todas las capillas tienen a Elvis.
Lo mire sin entender absolutamente nada de lo que me estaba diciendo, que tenía que ver Las Vegas, las capillas con Elvis como ministro y nuestra próxima boda, hasta que, unos momentos después, el entendimiento me llego de golpe.
- ¿Quieres que nos casemos en Las Vegas? – Le susurre sin saber muy bien el por qué, le hablaba tan bajito, como si de un secreto se tratara.
- Si – Me dio una resplandeciente sonrisa, que yo no pude compartir.
Debía ser honesta, jamás  imagine que alguna vez llegaría a casarme, nunca jugué con ponerme la funda de mi almohada imitando un velo o me quede viendo fotos de vestido en revistas de modas, pero pensar en una boda estilo Las Vegas, me entristeció y al parecer mi prometido se dio cuenta.
- ¿Qué sucede? – No había notado que había bajado mi rostro, solo lo hice cuando sentí un dedo de Edward levantándolo - ¿Acaso te has arrepentido? – Negué con la cabeza, no confiando en lo que podría decir si hablaba – Háblame, es claro que ninguno de los dos es bueno adivinando.
- ¿Esto es lo que quieres? – Le mostré los boletos que aún mantenía en mis manos para que me entendiera.
- ¿Casarme contigo? Si ¿Ir a Las Vegas para hacerlo? Si ¿Tratar de entender por qué estas triste? Si a eso también

Pequeño adelanto de "Sin invitación"



Capitulo 24

Hay amores

"....Inhala….exhala…inspira….suspira.

No dejaba de repetirme aquellas palabras como si de un mantra se tratara. Sabía que podía hacerlo, no tenía duda alguna que el paso que estaba dando era el correcto, eso sumado a que lo estaba dando con la persona que era perfecta para mí.

Trate de regular nuevamente mi respiración y di unos tímidos pasos, cuando me detuve frente al espejo, estuve a punto de tener un pequeño ataque de pánico, mis manos temblaron un poco, más cuando vi el anillo que descansaba en mi dedo, me reprendí por todo el alboroto que estaba armando....."


Un pequeño adelanto del capitulo final :) 

Capitulo 23 - Sin invitación


Capítulo 23

Nunca dejes de creer

- ¿Por qué lo hiciste?
Entre a su oficina, sin siquiera molestarme en anunciar mi llegada o tener la deferencia de tocar la puerta. Su secretaria apenas si tuvo tiempo de reaccionar, por que pase junto a ella como un rayo. Honestamente no estaba para esperas ni nada parecido, una vez que logre unir todas las piezas, lo único que me importaba era obtener respuestas.
- Buenos días Isabella.
Ni siquiera pareció sorprendido por mi aparición, es más creo que estaba esperando que hiciera algo así. Se despidió de las dos personas que estaban con él, debo admitir que solo llegue a notar su presencia cuando pasaron por mi lado para marcharse. Una vez solos toda su atención se centró en mí.
- Has vuelto a tu color natural.
Me lleve una mano a mi cabello y solo atine a asentir, hace apenas unos días mi pelo volvió a ser el mismo de siempre.
- Dada la forma en que irrumpiste en mi oficina puedo suponer que deseas hablar conmigo de algo urgente.
- No me mires de esa manera acusatoria Charlie, creo que sabes muy bien a lo que he venido.
- ¿A darme las gracias?
- ¿Darte las gracias? Por humillar a mi familia, a mis hermanas, a mi padre – Me senté en uno de las elegantes sillas frente a su gran escritorio, mas bien me deje caer de una manera nada ceremoniosa.
- Debo recordarte cielo, que yo soy tu padre.
- Sabes, incluso Darth Vader sonó más paternal al decir aquella línea.
- No tengo tiempo para hablar de cine, así que puedes decirme a que has venido.
- Te lo dije apenas entre, pero creo que te lo repetiré ¿Por qué lo hiciste?
- Te refieres a … - Dejo la frase inconclusa, con la clara intención que fuera yo la que la continuara.
- No tienes tiempo para hablar de cine, pero sí de jugar a las adivinanzas – Lo mire con petulancia esperando que finalmente respondiera a mi pregunta, porque si existía un juego en el que era buena era al de responder con preguntas.
- Lo hice porque ella se lo merecía, llevaba demasiado tiempo escondida bajo una fachada de mujer intachable – Sacudió su cabeza – además lo hice por ti, sé que durante mucho tiempo se encargó de justificar tu partida dejándote mal parada frente a cualquiera de deseara escucharla, Renee era la debía huir no tú.
- Yo no hui y además si “supuestamente” lo hiciste por mí, porque no me lo dijiste antes. Mi hermana más pequeña tuvo que irse a vivir con papa y cambiar de escuela, ya que no la dejaban en paz, acaso no pensaste en las repercusiones de todo esto traería a la vida de la gente que quiero.
Por primera vez, desde que conocía al poderoso Charles Swan, lo vi bajar la mirada y parecer arrepentido de algo, ni siquiera el día que nos conocimos y aseguro ser mi padre se mostró como lo veía ahora, como si hubiera cometido un error.
- Solo pensé en ti.
- No, solo pensaste en vengarte de Renee, que de eso pudiese resultar yo beneficiada fue darle valor agregado a tu plan.
- Al parecer nunca hago nada bien en lo que a ti respecta.
- Por favor, no juegues ese papel conmigo. Solo necesito que me digas porque decidiste contarle a todo el mundo en Forks la clase de mujer que era Renee Cullen y de paso mostrar todos los trapos sucios de mi familia.
- ¿A cuál familia te refieres?
- A ambas, aunque es obvio que la peor parte se la llevaron los Cullen, ellos viven o al menos una parte de ellos vivían ahí.
- Los Swan también salen mencionados.
- Si en una pequeña parte de la publicación, en un diario que circula en un pueblo perdido de este país. Supongo que tu reputación salió muy dañada – Ambos sabíamos que mi pregunta estaba cargada de ironía.
- Carlisle queda como un héroe – Parecía que aquello le molestaba, yo solo bufe por lo que acababa de decir.
- Queda como un idiota que de dejo manipular por su novia de secundaria.
- ¿Qué quieres que haga Isabella?
- Que reconozcas que cometiste un error.
- No me arrepiento de lo que hice, hace años alguien debió poner en su lugar a esa mujer. Fui un cobarde por mucho tiempo, hija, pero ya no más. No hay día en que no me arrepienta el haber estado lejos de ti.
- Esta conversación ya la habíamos tenido antes – Baje mi mirada incomoda por sus palabras, no había ido hasta su oficina buscando que declarara cuanto me quería y todas esas cosas, solo quería escuchar una respuesta y ahora también que reconocería que se había equivocado.
- Si, lo sé, pero siempre siento la necesidad de repetírtelo, porque siento que aun después de tanto tiempo no crees lo que digo.
- En que momento nos desviamos de la conversación.
- Me preguntaste porque lo hice, pues aunque te cueste creerlo lo hice por ti, hace años merecías que alguien te defendiera y le demostrara al mundo la clase de monstruo que era tu madre.
- Si lo dices así, parece que me crie con una asesina en serie o algo peor.
- Te criaste con algo peor, una mujer que nunca dejo de culparte por sus errores y que en cada oportunidad te lo hacía saber, que siempre te trato como una carga, mientras se desvivía por sus otras dos hijas.
- Lo que no te mata, te hace más fuerte – Mi vista se fijó en mi cicatriz mientras le respondía, al tiempo que acariciaba mi pulsera  – Además llego a un punto donde sus palabras ya significaban nada para mí.
- Eres una persona excepcional y todos merecen saberlo.
- Y con la publicación de aquel artículo, esperabas que la gente se enteraría.
- No, pero al menos sabrían de que estabas hecha. Tuviste dos opciones en tu vida Isabella, dejarte morir y lamentarte por su mala suerte o salir adelante y superarlo. Me enorgullece saber que elegiste el camino más difícil, pero que al final lo lograste, ella no pudo romper tu alma ni tu espíritu.
 - No, pero me hizo alejarme de las personas que amaba – Observe como se levantaba de su lugar y se acercaba a mí.
- Eso pequeña mía era algo que tenías que hacer para sanar – Se sentó junto a mi e hizo que nuestras sillas quedaran frente a frente – No olvides que eras casi una niña cuando te fuiste.
- Lo sé, pero por su culpa negué mi apellido y me transforme en una Swan – Por un pequeño instante note una mirada de dolor, pero de inmediato supo sobreponerse.
- Siento eso.
- Perdón no quise decirlo así, se que eres mi padre, pero también lo es Carlisle y las razones por las que cambie mi apellido no fueron las correctas, lo hice solo para fastidiar a Renee y mostrarle que había conseguido algo que ella quería, pero supongo que soy una Swan-Cullen.
- Así que un apellido compuesto.
- Me parece una buena idea – Le sonreí, ya no tenía sentido seguir con una discusión no nos iba a llevar a nada.
- Creo que debo pedirte una disculpa, no quise que tus hermanas sufrieran con todo esto, ni tampoco Carlisle, pero no me arrepiento de haberlo hecho, tarde o temprano la verdad debía salir a la luz.
- ¿Tu mujer lo sabe?
Sabía lo difícil que sería para Sue enterarse por otros que una parte secreta de su vida había salido a la luz, pues aun cuando mi cambio de apellido había sucedido hace unos años, muy poca gente en Nueva York sabían que él era mi verdadero padre y mucho menos las circunstancias de mi nacimiento.
- Fue ella la que me animo a hacerlo, es una gran mujer y no hay día en que no agradezca tenerla a mi lado. Ella quiere que entiendas que no eres un secreto que queremos mantener oculto, eres mi hija y a llegado el momento que todos lo sepan.
- No necesito que todo el mundo lo sepa, me basta con que las personas que me importan conozcan mi historia, bueno ahora debemos incluir a todo Forks, pero supongo que podre vivir con eso.


Capitulo 22 - Sin invitación


Capítulo 22
Me seguirás amando mañana

- Buenos días, preciosa.
Al oír su suave voz , lentamente comencé a abrir mis ojos y lo hacía de esa manera,  porque desde que Edward estaba a mi lado, me costaba creer que no seguía soñando aun después de despertarme, por lo que saboreaba esos instantes como únicos. Me estaba volviendo una total cursi, pero supongo que eso era uno de los efectos colaterales de estar enamorada.
Sonreí cuando mis ojos se abrieron por completo y me encontré de frente con su verde mirada, sus brazos se aferraban con fuerza a mi cintura y sus dedos daban suaves toques a mi espalda baja. Me deleite unos segundos observando sus facciones tan masculinas, poco quedaba ya del adolescente que había conocido un día en Forks, todo en él había madurado y de muy buena forma debo agregar.
- Buenos días guapo – Dejo un pequeño beso en la punta de mi nariz.
Una de sus manos subió a mi rostro y con uno de sus dedos comenzó a recorrerlo, acariciando mis parpados, bajando por mi nariz hasta llegar mis labios que delineo suavemente dejándome con un cosquilleo en ellos que me hizo estremecer.
- ¿Eres feliz? – Lo dijo tan despacio que por un momento dude si realmente había hablado o no.
- No crees que es un poco temprano para preguntas tan trascendentales.
- Tengo miedo de no ser lo suficientemente bueno para ti y que te vuelvas a marchar – Sus palabras eran apenas murmullos.
- No entiendo – Lo cual no era una novedad tratándose de Edward y yo,  pues de alguna manera siempre me terminaba perdiendo en algún punto de la conversación. Eso no había cambiado en nada  pesar de los años.
- Vives en una gran ciudad sola, tienes un empleo por el cual muchos morirían, tienes un departamento de ensueño, eres una mujer completamente distinta a la que se marchó hace tantos años, incluso tu cabello es diferente.
- Por supuesto que es diferente – Toque mi pelo – es rubio, pero pronto volverá a la normalidad – Acaso era mi nuevo color lo que le molestaba.
- Tengo miedo que me dejes, que un día despiertes y te des cuenta que realmente no valgo la pena.
Decir que aquella declaración me tomo por sorpresa era un eufemismo, porque si no me estuviera acostada en mi cama, lo más probable es que me hubiese caído al suelo.
- Edward ¿Qué te ocurre? Te diste un golpe en la cabeza o acaso inhalaste mi shampoo. No logro entender por qué crees algo así – Me acerque tanto como pude a él, como intentando fundirme con su piel.
 Sentí sus labios recorriendo mi cabello por lo que la teoría del shampoo iba ganando más probabilidades.
-  Yo solo soy un sencillo maestro de primaria, que sigue viviendo en un pequeño pueblo junto a su tía y tú….
- ¿Y yo? – Mi voz ya no sonaba para nada calmada – Te recuerdo que yo nací en ese pequeño pueblo, que tengo una familia que se está cayendo a pedazos y que mi madre está loca. Quien creía que era mi padre resulto no serlo, mi verdadero padre más bien parece mi abuelo. Si alguien debería salir huyendo eres tú, teniendo en cuenta que comparto el ADN con Renee Cullen, soy yo la que no entiende que haces a mi lado.
Durante unos instantes nadie dijo nada y una parte de mi comenzó a temer que estuviera realmente pensando en la posibilidad de que pudiese parecerme a Renee,  estaba por pedirle que hablara algo cuando empecé a oír su risa, por un momento creí que me estaba tomando el pelo y se estaba burlando de mí.
- Me puedes decir qué demonios te sucede ahora – Me solté de su abrazo y me aleje un poco de mi novio, por su propia seguridad, porque si no lo hacía terminaría ahorcándolo.
- Perdón, perdón, es que acabo de darme cuenta de algo – Tomo una inspiración para intentar controlar su risa – Soy la chica de esta relación.
- ¿Acabas de darte cuenta de eso? – Lo mire seriamente – Edward, que varios miembros de mi familia y tal vez otras personas creyeran que eras gay no se debía exactamente a qué supieras que color es el magenta.
- ¿Qué quieres decir?
- Lo diré de esta forma, tú lado femenino esta….
- ¿Esta? – Me pregunto expectante.
- Más desarrollado que el de la mayoría de los hombres – Calle unos segundos – y creo que el de las mujeres también.
Aprovechando que estaba de espalda en la cama, me subí a horcajadas sobre él. Sus manos de inmediato se fueron a mi trasero atrayéndome más a él.
- Tú sí que sabes cómo mantener mi hombría intacta.
- Eres perfecto para mí – Baje para besar su cuello – No necesito nada más.
- Y yo quiero darte todo, todo.
- Ya me lo das, porque cada cosa que has hecho por mí a lo largo de todos estos años, lo has hecho por amor y como bien dicen la fuerza del amor es todo.
- ¿Quién está siendo la chica ahora?
De un solo movimiento me dejo bajo su cuerpo, atrapada entre sus brazos.
- Te amo Isabella.
- También lo amo Señorita Masen.
Movió su cuerpo hasta que nuestras caderas se rozaron y pude sentir con absoluta claridad que aunque su lado femenino estaba desarrollado, su lado masculino estaba allí también y de que manera.
- Muy buenos días señor – Pase mi lengua por mis labios.
- Creo que alguien desea saludarte de manera más personalizada.
- Pues dile que es más que bienvenido – Rodee su espalda con mis piernas y gustoso acepto mi invitación. Comenzando así nuestro día con una calurosa recibimiento.

Capitulo 21 - Sin Invitación




Capítulo 21
Reencuentros y encuentros

- Jane ¿Qué sucede?
La guie hasta el sillón, todavía sin soltar del todo nuestro abrazo, se veía tan vulnerable y por el rojo de sus ojos y mejillas supe que había llorado, lo que realmente me preocupaba era el por qué lo había hecho.
- Oh Bells, estas muy linda – Nos sentamos una al lado de la otra – Te ves igual y tan distinta a la vez – Movió su cabeza de un lado a otro – suponiendo que eso tenga sentido.
- Lo tiene.
Fue la escueta respuesta de Edward que no parecía haberse movido de su posición, tal vez intentando darnos algo de privacidad, como esperando el momento oportuno de marcharse definitivamente o quedarse.
- Jane, cariño dime ¿Qué pasa?
- Es mamá y papá – Sonaba como una niña pequeña – Finalmente él se fue, la dejo. No entiendo como durar tantos años a su lado, después de que te fuiste apenas y se hablaban, eran como dos desconocidos que compartían un techo – Hablo sin detenerse a tomar un poco de aire.
No pude evitar sentirme un poco culpable por la situación que había creado una vez que me fui, pero sabía que tarde o temprano la relación de la perfecta pareja Cullen iba a explotar, con o sin mi ayuda.
- ¿Cómo lo tomo ma…- Me contuve de llamarla mama, ya había decidido que jamás volvería a llamarla así – ella?
- Como era de suponer está en la perpetua etapa de la negación, les ha hecho creer a todos que papá solo se ha ido de viaje, pero simplemente él no va a volver, se lo dijo varias veces antes de marcharse.
- ¿Y Tanya?
- Ambas estamos felices de que papá haya tomado finalmente la decisión – La mire sorprendida – Bells hasta el más ciego podría darse cuenta que la relación de ellos llevaba años desecha y simplemente no puedo evitar pensar que estuvieron todo este tiempo juntos solo por nosotras.
- Eso es algo que solo ellos saben Jane.
- Sabes cuándo papa se marchó, se veía feliz, como si finalmente fuera una persona libre. Él me dijo que estabas en Nueva York.
- ¿Cómo lo sabe? – Aquello me tomo por sorpresa.
- Tal vez de la misma forma que mamá lo sabe.
- Nunca ha venido a verme o ha intentado tomar contacto conmigo – No pude evitar sentirme un poco triste sabiendo que el sabia de mí y no había hecho nada.
- ¿Lo hubieses querido ver Bells? Sabes que él jamás vendría aquí si no estuviera seguro que al menos lo verías – Jane tenía razón en lo que acababa de decir, Carlisle nunca hubiese aparecido de la nada  obligando a algo que no quería, muy distinto a lo que hizo mi madre – Él nos contó que ya no eres Cullen, tal vez pensó que ya no querías nada con nuestra familia, ni mucho menos con él ya que no es tú verdadero padre.
- Carlisle Cullen siempre será mi padre, no importa lo estúpida que haya sido y lo infantil que me haya comportado.
- Papá te quiere Bells, siempre será su hija y siempre serás nuestra hermana.
- No olvides que seguimos compartiendo madre.
- Es imposible olvidarse de eso, pero sabes.
- En teoría se muchas cosas – Jane me sonrió con dulzura y me sentí mucho mejor de verla más calmada.
- Lo que quiero decirles – Me miro primero a mí y luego a Edward – Es que antes que papá se marchara le conté toda la verdad.
-  ¿Toda la verdad?
- Si y si me hubiese siquiera imaginado lo sencillo que sería contárselo todo, nunca le hubiese ocultado por tanto tiempo, es más me conto que desde hace mucho sospechaba que mi “relación” – Hizo comillas en el aire – con Edward era más una actuación que algo real – Vi como comenzaba a sonreír – Me dijo que tenía dos teorías que yo era lesbiana o que Edward era gay.

ADELANTO DE....


Capitulo 21


- Simplemente está peor que antes – La mirada de Jane estaba llena de tristeza, mientras retorcía sus manos en su regazo.
- ¿A qué te refieres? – Honestamente no sabía que significaba “peor que antes”, al menos no para el caso de mi hermana.
- Esta más empeñada que nunca en que debo casarme con Edward – Nos miró a ambos como disculpándose por lo que acaba de decir. Escuche como él bufaba ante las palabras, yo solo la abrace para darle consuelo.
- Pero eso no es todo ¿verdad?
- No, cuando empezó a hablar sin parar de fiestas, invitaciones y mi vestido de novia – Dio un largo suspiro – simplemente explote, le dije o más bien le grite que no podía hacerlo, que era una locura, luego empezó a gritar que tu habías aparecido para arruinar mi felicidad, que si no actuabas pronto me abandonaría y no sé cuántas idioteces más.
- Realmente tu madre está loca, sabes lo mucho que te quiero Jane, pero esto debe parar, creo que llego el momento de decir la verdad.
- Ya lo hice.
- ¿Qué? – Tanto Edward como yo le hicimos la pregunta al mismo tiempo.
- Saben lo adorable que se ven hablando al mismo tiempo – Jane nos dedicó una tímida sonrisa.
- Si, si somos como dos cachorritos recién nacidos vestidos con ropa de bebes – Edward asintió sonriendo – Ahora puedes explicarnos que significa que lo hiciste.
- Le conté toda la verdad a mamá.
- ¿Toda? – Ella movio la cabeza afirmativamente - ¿Y qué te dijo?
- Que Alice era un nombre sumamente extraño para un muchacho.

-o-

Un pequeño adelanto del proximo capitulo!!!!
Besos 

Sin Invitación - Capitulo 20


 

Capitulo 20

Volando entre tus brazos

 

Edward tomo mi mano dulcemente y comenzó el mismo a guiarme a mi habitación, esta noche ya no dormiríamos como aquellos adolescentes de antaño en Forks, sino que finalmente llegaríamos a conectarnos en la más profunda de las uniones donde el cuerpo y el alma se vuelven una. Era tan cierto que lo que alguna vez leí y que en aquel entonces encontré tan cursi,  para desnudar tu cuerpo, primero que tienes que desnudar tu alma frente a la persona que amas y eso era lo que ambos acabábamos de hacer y lo que seguiríamos haciendo.

No alcanzamos a llegar a mi puerta cuando mis labios fueron atacados por los suyos, atrás quedaron sus besos dulces y tiernos, estos eran exigentes y llenos de grandes promesas. Parecíamos adictos, el uno del otro, no logrando obtener lo suficiente con la unión de nuestros labios,  mientras su lengua hacía su propia danza con la mía y sus manos recorrían mi cuerpo con avaricia.

- Eres adictiva Isabella, no creo que algún día pueda dejar de besarte.

- Si no lo haces, creo que nunca llegaremos a mi habitación - Levanto su cabeza que hasta ese momento viajaba por mi cuello dejando pequeños besos.

- Pues veré lo que puedo hacer – Me cargo estilo novia y casi corrió el pequeño trecho que nos quedaba para llegar a mi habitación y más específicamente a mi cama.

Me dejo en medio de mi cuarto y me observo durante unos segundos sin decir palabra, parecía como si quisiera memorizarme, pues sus ojos fueron de arriba abajo. Luego me tomo por la cintura para acercarme a él.

- Me encantaría que este lugar estuviera lleno de velas.

- Acaso eres pirómano o tienes una extraña fijación con el fuego – Beso la punta de mi nariz

- Y ahí está mi romántica Isabella.

- No necesito velas o un camino de pétalo de rosas para saber que esta noche es especial.


Sin Invitación - Capitulo 19


Capítulo 19

Dicen por ahí

 

Edward me miró fijamente como tratando de entender las palabras que acababa de decir, luego de su breve inspección a mis ojos, estallo en la más sonora de las carcajadas que había oído alguna vez, soltó los globos que aún estaban en su mano  y se fueron directo hasta el techo de mi departamento. Observe desde mi lugar la invitación a su boda que estaba sobre la mesita del café y me fue imposible no unirme a sus risas.

Honestamente no entendía muy bien el por qué él reía, aunque ese sentimiento de no entender nada no me era ajeno si él estaba involucrado. Mi risa tenía una razón poderosa, la seudo invitación que me entrego mi madre estaba fechada hace casi ocho meses atrás, si trataba de herirme debió haber dicho que ya estaban casados y no que se iban a casar. Ahora entendía por qué término embarazada a la edad de diecisiete, realmente era un asco a la hora de urdir planes.

Lentamente nuestro ataque se fue calmando, como también lo hacia nuestra respiración, parecía que acabábamos de correr una maratón.

- Bella - Estaba con las manos en sus rodillas, inclinado por el cansancio que provoco tanta risa - ¿Dónde has sacado eso?

- Renee Cullen.

- ¿Tu madre estuvo aquí? - Su mirada cambio de la alegría de hace unos momentos a la seriedad absoluta.

Acaricia su mejilla, pero no me le respondí de inmediato, en cambio tome su mano y lo guie hasta el sofá donde se sentó.

- ¿Quieres algo de tomar?

- No, gracias – Al parecer Edward no entendía del todo mi cambio de tema.

- Yo iré por un té - Bese su mejilla y fui hasta la cocina, realmente no había tenido tiempo de nada desde que se marchó en la mañana.

Estaba preparando todo cuando oí el sonido del timbre, iba a pedirle a Edward que abriera, pero me di cuenta que aquello no era necesario cuando oí otra voz un tanto amortiguada. Por un instante creí que era mi madre, que había vuelto, pero note que era otro hombre el que estaba ahí.


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