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Adelanto - "Todo en familia"



Edward miro fijamente a su mujer, intentando ver si estaba o no bromeando, porque a sus oídos lo que acababa de oír era una broma de muy mal gusto.

- ¿Qué sucede? – Bella no entendía porque la miraba con el ceño fruncido.
- Lo que acabas de proponer – Ella asintió para que continuara – Supongo que no es en serio.
- ¿Por qué no lo sería?  - Dejo de lado la taza de té que estaba bebiendo.
- Entiendes lo que me estás diciendo – Se volteó en dirección a la chimenea tratando de controlarse – Quieres que continuemos separados – Continuaba de espaldas – Esto es algún tipo de venganza, es que acaso no me has perdonado aún.
- ¿De qué estás hablando? Es que acaso no lo ves – Se acercó hasta donde estaba y lo abrazo desde atrás recargándose en su espalda – Te amo, pero aún tengo miedo de lo que ella pueda hacer.
Se dio la vuelta para rodearla con sus brazos y acercarla aún más.
- Pequeña no tienes nada que temer todo se solucionara en unos días – Dejo un beso en su frente.
- Lo sé, pero no has sido tú quien me ha dicho que lo que más deseaba esa mujer era vernos separado y casi lo logro – Tomo su mano y lo llevo hasta el sofá – Creo que si sabe que estamos nuevamente juntos pueda hacer algo, pero si cree que seguimos separados – Edward estaba por interrumpirla, pero Bella dejo un dedo sobre sus labios para impedírselo – Estará menos alerta y su caída serás más dura, además me has dicho que solo serán una días.
- No sé si pueda hacerlo, no quiero hacerlo, estos meses sin ti han sido un infierno y no quiero volver a vivirlo.
- Serán apenas unos días, unas cuantas horas y luego, volveremos a estar juntos.
- Para siempre.
- Para siempre
Sellaron aquella promesa con un apasionado beso....

Todo en famlia - Capitulo 21

 
 
Capitulo 21
 
Bella se alejó del refugio de sus brazos y se quedo mirándolo por lo que parecieron horas, aunque solo fueron unos minutos, tratando de buscar en su cabeza una respuesta. Su corazón tenia claro lo que debía hacer, perdonarlo y volver a su lado, por qué  él siempre sería el único amor de su vida, pero pese a eso una parte de ella sentía temor de lo que pudiese suceder en el futuro, si enfrentados a algo parecido él actuaria de la misma manera, la falta de confianza de Edward le había hecho sufrir y no sabia si sería capaz de volver a soportar un dolor así, sin importar las razones que este tuvo para ocultarle la verdad. Su madre siempre decía que el infierno está lleno de buenas intenciones.
Edward permanecía expectante por una respuesta, sabía que cualquier paso en falso condenaría su historia de amor por Bella a un simple recuerdo, era por eso que se mantenía en la espera, todo lo paciente que podía estar un hombre que llevaba meses separados de la mujer que ama.
Antes de dar su respuesta, Isabella  recordó los meses que habían estado separados la  verdadera  tortura que sintió por aquello, pero asimismo esos días fueron también una etapa de aprendizaje durante la cual había crecido y comprendido que la vida no era color de rosa y que incluso las personas que más amas pueden hacerte daños irreparables.
- Bella, amor. Dime que todavía hay un futuro para nosotros, que me amas, por favor dame una esperanza – Se fue acercando lentamente a ella hasta estar apenas separados, simplemente él silencio lo estaba volviendo loco y la paciencia, honestamente nunca fue una de sus virtudes.
Para Isabella aquello era una treta sucia, pues él sabia que nunca podía pensar con claridad cuando lo tenia tan cerca, pero sus cuerpos actuaban como dos imanes que simplemente no podían luchar contra la atracción que sentían el uno por el otro.


Capitulo 20 - Todo en familia




Capitulo 20

Yo queria...

- Veo que ya conociste a la institutriz.
Como era obvio ambos se sobresaltaron y de inmediato se separaron, aunque Edward no dejó que Bella se separara demasiado de su abrazo. Superada la sorpresa inicial reacciono a lo último que la acababa de oír ¿Institutriz? realmente no entendía a que se refería la hermana de su amigo al llamar de esa forma a Isabella, trato de preguntárselo, pero claramente aquel no era el lugar idóneo para hacerlo, cambio unos centímetros su posición para protegerla con su cuerpo y cubrirla de la mujer que no dejaba de mirarlos de manera interrogante, esperando que alguien le explicara lo que estaba sucediendo.
- Lady Violet  - Fue lo único que Bella pudo decir antes de ser interrumpida por la aludida, quien decidió que buscaría las respuestas en el hombre que estaba frente a ella.
- Mi hermano me comentó que usted estaba casado, más bien fue una advertencia de su parte – Eso último lo digo en apenas un susurro y bajando unos segundos su mirada, era innegable que él era un hombre sumamente guapo y cierto malestar se despertó en ella al ver como besaba a Marie a quien suponía acababa de conocer y a ella simplemente la había ignorado durante la breve presentación que se había llevado a cabo hace unos minutos.
Los miro nuevamente a ambos y supo que entre ellos existía algo más que un beso compartido clandestinamente. La forma en que él la protegía y la manera en como ella parecía estar molesta por aquello la hacían ver cierta familiaridad, tal vez ella era su amante y habían usado la casa de su hermano como el lugar de encuentro clandestino.
- Y lo estoy. Mi mujer es  Isabella.
No le paso desapercibido que él trato de unir su mano con la de la joven institutriz, pero ella no se lo permitió, esquivando su toque y en cambio llevándola tras de si para impedir cualquier toque de su parte.
- ¿Isabella? Hermoso nombre – Noto que él la observaba como si acabara de hablar en un idioma completamente desconocido, como si acabara de decirle algo obvio y ella no había entendido aquello.
- No solo su nombre es hermoso, ella por completo lo es.
Violet contuvo el impulso de golpearlo por su descaro, hablaba como si estuviera enamorado  y no como él hombre que acababa de serle infiel a su mujer.
- Sus palabras me hacen creer que usted es un hombre enamorado, Su Excelencia, pero sus actitudes dictan mucho de aquello, en especial teniendo en cuenta lo que acabo de ver.
La miro unos instante sin entender en lo absoluto a lo que se refería, hasta que cayó en la cuenta que tal vez ella sabía toda la verdad y lo estaba juzgando, sabía que se merecía aquello reproches y mucho más, pero no podía evitar pensar que estaba perdiendo minutos preciosos tratando de aclarar algo que solo era de incumbencia de él y su mujer.

Capitulo 19 - Todo en familia



Capitulo 19

No me compares

 

Todos estaban reunidos, incluidos los niños, en aquel pequeño salón, luego de la cena. Thomas estaba recargado en uno de los laterales de la chimenea, su hermana sentada frente a él y Marie junto a Sebastián y Anne en el sofá cercano a la ventana.

El Vizconde les había anunciado durante la cena que tenía una noticia que compartir con todos, por lo que después de comer debían reunirse para hablar.

Marie estaba por marcharse a su habitación, cuando fue detenida por el mismísimo Thomas, quien sin permitirle explicarse, le había indicado que ella también tenía que estar presente. Después de todo el tiempo que había pasado con ellos, la consideraban un miembro más de la familia.

- Les he pedido que nos reuniéramos aquí para hacer un anuncio.

Violet, hermana  del Vizconde, que vivía con él desde que había enviudado, lo miro curiosa. Una parte de ella guardaba la esperanza que finalmente la dejaría ir a Londres en busca de marido o al menos poder salir a algún lugar fuera de los límites de su hogar.

- Un amigo muy querido para mí, vendrá a pasar una temporada con nosotros, así que les pido – Su mirada fue directamente a sus hijos – que se comporten ¿entendido?

Los dos asintieron sonriendo, era difícil saber si se comportarían, pero desde que Marie había llegado a sus vidas, una parte de ellos había logrado calmarse. Aunque el inicio no fue sencillo, pues una vez que recupero sus fuerzas y su salud, y negándose a ser un estorbo se ofreció a darle las lecciones y hacer la labor de institutriz, como era de suponer los pequeños de la casa, se encargaron de mostrar su parecer ante la medida, dejando un pescado en su almohada, regalándole una manzana con un gusano o lanzándole una gran porción de harina encima, gracias a un ingenioso sistema de hilos que movieron el balde en el momento en que abrió la puerta de su cuarto. Todos estaban de acuerdo que si dedicaban esa misma energía a los estudios, simplemente serian los mejores alumnos de todo Inglaterra.

- Thomas ¿puedes decirnos quien es tu amigo?

- Alguien muy estimado para mí, querida Violet.

- Me refería a su nombre, hermano.

- Lo sé – Le sonrió sardónico.

- ¿No piensas decírmelo? – Pregunto indignada.

- Honestamente no, solo te diré que esta casado.

Conocía muy bien a su hermana como para no aclarar aquello. Estaba tan deseosa de casarse, que simplemente estaba dispuesta a cualquier locura por conseguir un marido, razón por la cual recibían muy pocos invitados, además su amigo siempre había tenido éxito entre las mujeres, aun cuando él ni siquiera reparara en ello.

- Lo dices como su yo fuera capaz de – Lo miro con furia – como si – ni siquiera lograba terminar la frase – Esto es simplemente indignante – Se levanto de su lugar y salió literalmente echando humos del salón.

- Lastima, ni siquiera alcance a comentarle, que mi amigo no venia solo.

- ¿Viene con su esposa? – Pregunto la pequeña Anne.

- No pequeña, viene con uno de sus amigos, aun no entiendo muy bien el por qué.

- Padre – la voz de Sebastián interrumpió sus pensamientos – ya que nos has informado la noticia, podemos – callo unos segundos – marcharnos.

- ¿Qué opina usted Marie?

- Yo creo Su Excelencia que ya es hora que estos angelillos vayan a dormir.

- ¿Angelillos? Creo que usted se ha confundido, yo solo veo a dos diablillos sonriéndome – Les devolvió la sonrisa – pero en lo que si concuerdo es en que es hora de vayan a dormir.

- Gracias padre – Ambos se acercaron a él para recibir su beso de buenas noches.


Capitulo 18 - Todo en familia


Capitulo 18

Thomas Westwood, Vizconde de Kingsdown era reconocido entre sus pares por ser un hombre serio y prudente, ningún detalle de su vida era dejado al azar,  pensaba hasta en el más mínimo detalle antes de actuar y esa era como él llamaba la receta de su éxito.

Había restablecido, no solo el buen nombre de su familia, mancillado en cada oportunidad que algún miembro se metía en problemas, situación que en las últimas décadas sucedía más a menudo de lo que era respetable esperar. Asimismo también había logrado recuperar, y aumentar,  la fortuna que había sido dilapidado por varias generaciones, de cabeza huecas como él solía llamar a su familia, confiados el dinero crecía en los árboles o se multiplicaba por arte de magia. Aunque no era del todo bien visto que un hombre en su posición trabajara de la manera en que él lo hacia, nadie sería capaz de hacer ese comentario en su presencia, a menos que desearas ser expulsado del circulo de conocidos y amigos del Vizconde.

Se caso con una hermosa jovencita, Lilian, a la cual conocía desde que ambos eran unos niños, entre ellos no existía amor, pero si afecto. Según muchos decían era la pareja perfecta, ella elegante y dócil como una muñeca de porcelana y él, la imagen perfecta del caballero andante que salvaba a la damisela en apuros. Su matrimonio fue el evento social más comentado de la temporada y ellos se transformaron el pareja de moda, no había fiesta, cena o reunión, donde no fueran invitados. Esa fue la razón que los llevo a aislarse en la finca de Thomas, alejada lo suficiente de Londres y su infernal bullicio. Ambos estuvieron más que felices por aquella decisión, ninguno de los recién casados gustaba de ser el centro de atención.

De su unión nacieron dos hijos, Sebastián, el primogénito se transformo en el orgullo de su padre y en su copia a carbón. Después vino Anne, cuyo día de nacimiento también fue la fecha de la muerta de su madre, quien no pudo contra la fiebre y se fue a vivir con los ángeles, como les había explicado a sus hijos cuando preguntaron donde estaba su madre.

El día que Lilian los dejó fue la primera y única vez que Thomas lloro, no lo hacia por la partida del amor, sino por la pérdida de su mejor amiga y saber que ella nunca podría cumplir el sueño de ver a sus hijos crecer.

Capitulo 17 - Todo en familia

 
 
Capitulo 17
Ángeles
 
Después de tratar de superar la impresión inicial por la desaparición de Isabella, Jacob intento, en vano, ordenar sus ideas y como no lo lograba, lo primero que hizo fue gritarle a todos los que se encontraban a su  alrededor, era una pésima idea no poder mantener la calma, pero realmente no sabía como actuar, lo que estaba sucediendo escapa de todos los planes, aunque siendo honesto consigo mismo, una parte de él siempre supo que algo así podía suceder.
 Pese a todo lo que estaba ocurriendo, no pudo evitar imaginar la reacción que tendría Edward cuando se enterara de lo que había ocurrido, sin lugar a dudas lo primero que haría sería  despedazarlo y honestamente si lo hiciera no lo culparía, él mismo deseaba hacerse daño por lo que estaba pasando, su misión era cuidar de Bella y era claro que estaba siendo un total fracaso, tuvo que contener las ganas de salir corriendo tras ella, en cambio respiro varias veces, hasta que logro alcanzar una calma momentánea, que perdió cuando recordó su última conversación su amigo.
 
- ¿Qué sucedería si ella no reacciona como esperas?
- ¿Qué quieres decir?
- Supones que Isabella se quedara sentada esperando noticias – Edward no respondió y solo asintió – y si no lo hiciera, si quisiera volver a Londres o quisiera buscarte por cielo, mar y tierra.
- Tú misión será detenerla.
- Tal vez lo pueda hacer durante el día, pero y las noches.
- No tientes tú suerte Jacob.
- Solo te diré una última cosa, estas subestimando a tu mujer.
 

Todo en familia - Capítulo 16



Capitulo 16
Tal vez en otra vida

Isabella estrujo la carta, que sostenía entre sus dedos, con fuerza contra su pecho y la mantuvo ahí durante varios minutos, sin moverse de su lugar. Estaba tratando de entender las palabras de su marido. Su parte racional le decía que el hecho de que Edward haya tenido que partir con urgencia de vuelta a Londres no significaba nada malo, que esas cosas solían suceder, en especial teniendo en cuenta el rango de su marido, además ella no quería parecer una niña caprichosa pidiéndole que dejara todo para permanecer a su lado, sobre todo si tantas personas dependían de su buen juicio.
Esa era su parte racional, pero su otra parte, la que en ese preciso instante la estaba haciendo derramar lágrimas, le decía o más bien le gritaba que algo no iba bien, que algo muy importante debió pasarle para que tuviera que marcharse sin hablar con ella antes y dejarle solo escuálida carta, ni siquiera eso, lo que le había dejado era una nota, donde apenas le explicaba que debía salir rápidamente a Londres, pues habían ciertos asuntos que exigían su presencia a la mayor brevedad.
- ¿Qué significa esto? – Una suave risa escapo de sus labios, pues era una locura hablar sola, nadie podría contestarle y lo peor era que durante varios días estaría sola
Por un instante pensó pedirle a Pierre que la ayudara con su equipaje y salir tras de su marido, por qué según sus calcula le llevaba solo unas horas de ventaja y tal vez podría encontrarlo en algún hotel cercano al puerto, por unos momentos la idea la lleno de alegría y estuvo casi a punto de hacer su maleta, hasta que cayo en la cuenta que si él hubiese deseado ir con ella, no habría dejado una nota, más bien la hubiese esperado, pero no fue así.
- Solo me queda esperar – Dio un largo suspiro y tener fe.

Dos semanas después…
- Así que este es tú brillante plan.
- Cállate.
-Quedarte sentado viendo como pasan los días, escondido como si tú fueras el delincuente y no esa mujer. Realmente  una idea sublime – Apoyo su brazo sobre al repisa de la chimenea, mientras con su mano libre sostenía una copa de coñac.
- No sigas por ese camino.
- Por supuesto, podría llegar a perturbar tú mente tan sagaz que debe estar planeando el siguiente paso, ver si es mejor que esperes sentado o acostada. Me pregunto cuál requerirá menor gasto de energía.
- Te juro que si no te callas de una maldita vez, yo mismo te silenciare…para siempre.
- Edward…Edward…Edward. Si deseas matar a alguien, ya sabes a quién.
- No, la muerte es una salida demasiado sencilla, quiero verla hundida en el barro – Por primera vez desde que llego la voz de Edward mostraba algún tipo de emoción.

Todo en familia



Chic@s acá les dejó el trailer que hice de "Todo en familia"....no soy muy buena en esto, pero hice mi mayor esfuerzo!!!
Esto es para que vean lo que se viene!!!

Besos
Lulu

Todo en Familia - Capitulo 15






Capitulo 15


Vive l'amour




El viaje en barco, resulto mucho mejor de lo que Bella pudo esperar, realmente estaba insegura de si aquello era tan buena idea, sobre todo por que cuando comentaron sus planes durante la cena en casa de sus padres, su madre la miró horrorizada y de inmediato comenzó a decirle que cuando ella hizo, años atrás,  aquella ruta, fue una verdadera tortura, peor aún paso todo el tiempo encerrada en su camarote recostada, por que era incapaz de estar en pie más de dos minutos. No contenta con eso recalco que no era recomendado que una dama hiciera ese tipo de viajes, pues la mayoría de las veces se estaba solo rodeaba de hombres. Miro a Edward de manera acusatoria, por hacer que su hija, una Condesa pasara tal incomodidad solo por conocer un país extranjero, del cual solo había oído cosas horribles, como que las mujeres eran instruidas desde pequeñas en ciertas artes amatorias, que enloquecían a cierto tipo de hombres.


Las primeras horas de su viaje Isabella temió sufrir los mismos problemas que su madre, pero nada de lo que ella le relato sucedió, es más, el viaje resulto una experiencia perfecta para compartir con Edward, quien parecía aún más atento de lo usual ante cualquiera de sus necesidades, por mínimas que estas fueran. También fue innegable que estaba mucho más deseoso de compartir en la intimidad. Tal vez no sufrió mareo alguno, pero al igual que Renee paso gran parte de su viaje en su camarote, aunque estaba segura que lo suyo había sido muchísimo más grato.




Cuando llegaron a puerto y descendieron del barco,  ya eran esperados por tres hombres, uno de ellos era chofer del carruaje, también un muchachito que sería el encargado de su equipaje y por último estaba el administrador, quien los guio hasta el vehículo que los llevaría a su destino.



Todo en Familia - Capítulo 14


Capitulo 14
Primer paso

Dejar atrás Cullen Hall no fue tan fácil como ambos esperaban, mientras el carruaje se alejaba del lugar, miraban con añoranza lo allí vivido. Atrás quedaban los días felices,  las confesiones de amor y los recuerdos llenos de dicha, que colmaron su estancia ahí.
 Aunque Bella, pensaba que este viaje, al continente, traería nuevos y mejores recuerdos, más dulces, más románticos o eso al menos trataba de decirse mientras partía, pues, una parte de ella tenia una extraña sensación, sensación que quedó implantada desde que Edward anuncio el viaje a Francia, estuvo varias veces tentada a pedirle que no lo hicieran, que esperaran un tiempo, que no era necesarios, pero nunca tuvo el valor y además, se sentía egoísta de pedírselo, en especial porque lo había visto tan feliz con los preparativos.
- ¿Estas bien? – La mano de Edward cubrió la suya.
- Si, por qué lo preguntas.
- No sé, me pareció por un momento que habías perdido tú sonrisa.
- Solo pensaba en lo mucho que extrañaré la tranquilidad del campo.
- No te preocupes, volveremos apenas tú lo decidas.
Bella solo asintió y Edward agradeció aquel gesto, porque  una parte de él temía no poder cumplir su promesa, nuevamente maldijo en silencio a Carmen y el poder que ejerció en su padre, si él como Conde de Masen hubiese sido un poco más valiente nada de eso estaría sucediendo, o al menos él no tendría que pagar las consecuencias de su falta de carácter.

Pequeños adelantos

Como lo prometí, acá estan los adelantos de las tres historias, así que voten, recuerden que tienen hasta el martes, la historia que resulte ganadora, tendrá nuevo capítulo el día MIERCOLES.

Sin más preambulos acá los adelantos:




- ¿Qué hace aquí? Pensé que no era necesario recordarle que usted Señora, no es bienvenida en mi casa.

- Mi querido Conde de Barnes, he venido a contarle una pequeña historia.

- ¿Historia? Así que además de arpía es contadora de cuentos y por qué lo que desea decirme podría importarme.

- Por qué su vida depende de esto. Su matrimonio y su felicidad están en juego.

- Acaso se está usted volviendo loca.

- Una vez su…llamémoslo…padre me entregó una carta, confió en que si fuese necesario haría un buen uso de ella, me sentí honrada por él, ponía en mis manos el destino de su familia, pero como era de suponer su confianza no fue total.

- Y realmente lo culpa por ello. Si de mi dependiera jamás pondría nada en sus manos.

- Más vale que termine de oír mi historia, tal vez cambia de parecer – Con un gesto le indico que continuara – Bueno, como comprenderá me sentí absolutamente herida y pese a que no deseaba hacer un escandalo, le manifesté al Conde mi dolor, él  como forma de compensarme y demostrarme sus intenciones me contó el contenido de la carta.

- Así que debo de suponer que usted no  la leyó, solo la recibió y la guardo en el cofre de sus joyas.

- Por supuesto, me ofende que piense lo contrario.

- Entonces le pido que…se sienta ofendida.

Todo en Familia - Capitulo 13



Capitulo 13


Alice se negó a dar la vuelta y continúo bajando la escalera, sus planes iniciales se vieron frustrados, dado que, como era de suponer, Carmen fue tras ella, pese a que intento ignorarla por completo.

Todavía no lograba reponerse de la impresión de encontrarla justamente allí.  No podía creer que aquella detestable mujer estuviera bajo el mismo techo que Bella, debía de advertirle a ella, la clase de culebra venenosa que era Carme Sforza.

- No me escuchaste, querida, te he preguntado si has venido a terminar tú trabajo, solo queda un Conde de Barnes vivo, solamente uno – El silencio fue la única respuesta que recibió – Veo que no piensas responderme – Espero unos segundos para ver si esta vez obtenía alguna contestación, cuando estaba segura que no lo habría e iba a comenzar nuevamente a hablar, escucho la voz que estaba esperando oír desde que la sorprendió.

- Realmente crees que tú pregunta merece siquiera una respuesta – Se dio vuelta para encararla, los ojos azules llameando, esa insoportable mujer era una de las pocas personas en el mundo que lograba sacarla de sus casillas.

- Querida Alicia, sabes que tener esa actitud beligerante conmigo no te conviene en lo absoluto – Una sonrisa de triunfo surco sus resecos labios, amaba sentir que tenía poder sobre las personas, en especial si era Alice Brandon.


Todo en Familia - Capitulo 12



Capitulo 12
Edward se negó a caer en el juego de aquella despreciable mujer, aunque era obvio que sus últimas palabras podrían ser considerabas una amenaza a su seguridad. Mantuvo su mirada ante ella, pese a que aquellos  ojos fríos e inexpresivos, lograban sacarlo de sus casillas. Se autoimpuso recordar  las enseñanzas de su madre, en cuanto a tratar una dama con el mayor de los respetos, aunque claramente Carmen Sforza, estaba muy lejos de pertenecer a aquella categoría de mujer. Era una arpía y despreciable bruja.
- Ahora si me disculpan debo atender algo que es de suma importancia para mi.
- Vaya, Su Excelencia. Tal vez no es demasiado tarde aún y logre convencer a su mujer que usted es inocente.
- Le aconsejo Señora no seguir por esta vía, si no quiere que la obligue a marcharse de mi propiedad.
- Sabe que eso no es del todo conveniente para usted. Mi Lord.
- Si vuelve a herir a mi mujer, mi conveniencia ya no será nada de importancia. Así que acepte un consejo, deje todo por la paz si desea seguir contando con mi apoyo.
- Oh, por supuesto y permítame ayudarlo a usted también. Recuerde que aun tengo la carta, pero hay veces que estas pueden desaparecer y caer en las manos equivocadas.
- Si eso sucede, me asegurare de cortarle las manos a quien provoque el problema.
No espero replica, salió del salón a toda prisa rumbo a las escaleras. Necesitaba hablar con Isabella y necesitaba hacerlo ya.

Todo en Familia - Capitulo 11



Capitulo 11
Confesiones

Bella miraba a través de la ventana perdida en sus pensamientos, recuerdos de la noche anterior llegaban una y otra vez a su mente, no podía evitar sentir un poco acalorada cuando recordaba ciertas acciones específicas. Sonreía por algunas imágenes, otras le parecían increíbles, pero aun cuando su cabeza estaba llena de su primera vez, otra parte de ella estaba con Edward. Él cual llevaba, casi una hora reunido con Carmen Sforza, que según había podido notar no contaba en lo absoluto con la simpatía de su marido.

Para ser honesta tampoco con el de ella misma, pues en el breve encuentro que habían tenido hace un par de semanas, fue por usar una palabra amable, tenso, pero como había aprendido hace tiempo, no era bueno quedarse con las primeras impresiones.

Sintió que alguien tocaba a su puerta, de inmediato descartó a su marido, él no tenía necesidad de hacerlo. Grito suavemente un “adelante” y está se abrió mostrando a su hermana Rosalie en el umbral.
- Buenos días – Sonrió suavemente – más bien buenas noches, Señora Cullen.
Al instante Bella sintió como se sonrojaba, pues el tono de voz de su hermana demostraba que sabía perfectamente lo que había sucedido con ella, además el énfasis en la palabra señora, lo hacia aún más claro.
- Puedo entender que has tenido una buena noche – Se acercó hasta el borde de la cama y se sentó en ella.
Antes de darla una respuesta a su hermana, se mordió el labio, para luego entre suspiros decirle:
- La mejor noche de mi vida.
- Quiero detalles.

Todo en Familia - Capitulo 10


Capitulo 10
Por un instante Edward estaba seguro que estaba soñando. Tener el  cálido cuerpo de Bella junto al suyo, era casi un pensamiento recurrente en su vida, incluso el hecho de estar rodeando con sus brazos su cuerpo desnuda, era una de sus mayores fantasías, lo que lo hacía creer aquello era el hecho de sentirse embargado por la más absoluta y perfecta felicidad, que hasta hace unas horas, él creía solo se sentía mientras se dormía.
Se convenció completamente al sentir como se removía lentamente, que no estaba soñando y rogó en silencio para que todo lo que estaba pasando durará para siempre. Dejó de lado sus cavilaciones cuando sintió como el cuerpo cálido de su mujer, que bien sonaba decir esa palabra, buscaba la posición más cómoda sobre su cuerpo.
Aquella búsqueda solo le estaba provocando una loca necesidad de volver a hundirse en ella, pero trato de contenerse, no sabía del todo si era muy pronto para seguir explorando su cuerpo, pero lo que menos deseaba era provocarla incomodidad alguna, solo porque él no lograba controlar su deseo. Ella siguió removiéndose hasta que su pequeña mano toco el punto exacto que Edward llevaba minutos tratando de mantener a raya.

Todo en Familia - Capitulo 9


Capitulo 9

Solamente tú…

Bella estaba casi segura que el corazón se le saldría en cualquier minuto, tenía una mezcla de sentimientos que no lograba poner en orden, por un lado estaba eufórica, casi en el cielo y por otro tenia temor de lo que iba a suceder. Ello no tenia ninguna experiencia, salvo por un par de libros muy “especiales” que su tía Alice le había regalado al cumplir la mayoría de edad y que según su opinión toda muchacha debía leer antes de casarse. Pero para ella era claro que ni toda la literatura del mundo sería suficiente para sentirse segura.

Dejó de respirar durante unos segundos cuando notó que el carruaje se detenía, no alcanzó a reaccionar del todo y la puerta ya estaba siendo abierta por un muy sonriente Edward, que además tenía su mano extendida en su dirección para poder ayudarla a bajar. La aceptó tímidamente y de inmediato sintió como su piel cosquilleaba por el contacto.

Una vez fuera del vehículo sus pies apenas y tocaron el suelo, pues Edward la tomo de inmediato entre sus brazos para cargarla, un gritito de sorpresa escapo de los labios de Bella.
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